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Palabras de Ligia Bonetti, Presidente Ejecutiva Grupo SID Conferencia “Women of Success AMCHAMDR 2015”

William Malamud, Vice Presidente de AMCHAMDR

Mónica Infante, Gerente General Aerodom

Julissa Reynoso, ex Embajadora de Estados Unidos en Uruguay y Partner de Chadbourne y oradora invitada

Francisco Díaz, Director de Manpower Group Solutions en Latinoamérica y orador invitado

Distinguidas empresarias,

Amigos de la Prensa,

Señoras y Señores

***

Encontrarnos ante ustedes es una magnífica oportunidad para hacer un alto en una agenda centrada en conducir al más alto nivel el Grupo SID; junto a un equipo constituido por hombres y mujeres valiosos, comprometidos, que no se limitan a hacer crecer nuestras empresas, sino que dan todo de sí para asumir la más importante responsabilidad empresarial que nos hemos propuesto ante la sociedad: la de proveer productos de calidad a nuestros consumidores y generar empleos de cada vez mayor valor agregado, sostenerlos e incrementarlos.

En esta oportunidad que la Cámara Americana de Comercio nos ha brindado, voy a centrarme en algunos elementos de liderazgo que, desde la perspectiva de mujer que tiene el reto de dirigir un conglomerado empresarial e industrial, considero muy importantes para que todo empresario pueda considerarse exitoso más allá de los números. Ese éxito que implica la satisfacción personal y el orgullo sano de logros que incluyen lo tangible, pero que van más allá y que puede sintetizarse en mejorar la calidad de vida de nuestros colaboradores y sobre todo de quienes prefieren nuestros productos y servicios.

Momento extraordinario y paradójico para la mujer

Aunque pretendo enfocarme en el tema del liderazgo, debo establecer primero la enorme responsabilidad que tenemos cuando los retos, los desafíos políticos, sociales y empresariales adquieren rostro de mujer. Puedo afirmar que vivimos un momento extraordinario y, sin embargo, también paradójico para nosotras las mujeres.

En medio de ese contexto, es preciso decir que las mujeres cada vez más tomamos decisiones importantes, que repercuten en la operación de las empresas públicas o privadas, en los hogares, en los espacios de participación político y social, en el rumbo de nuestra economía.

Así, por ejemplo, es cada vez más numerosa la fuerza de trabajo femenina en la industria (tanto nacional como de zona franca), en el sector de los servicios (incluyendo la banca), e incluso ha logrado incorporarse por derecho propio a la producción agropecuaria en donde hasta hace unos años se le negaba el derecho a ser propietaria.

Soy una creyente de que los papeles que hemos desempeñado en otras épocas no son menos importantes ni menos trascendentes que aquellos que estamos llamadas a desempeñar ahora. Nuestra presencia e influencia han sido determinantes. Sin embargo, hoy, la presencia de la mujer en República Dominicana adquiere ribetes que podemos calificar de excepcionales, de giros coyunturales y estructurales que están redefiniendo nuestra sociedad.

Como he dicho en otras ocasiones, en República Dominicana nos encontramos rompiendo eso que se ha dado en llamar “techo de cristal”. Pues a pesar de que un alto porcentaje del trabajo de las mujeres se sigue concentrando en tareas mal pagadas y de baja capacitación y que gran parte de las mujeres dominicanas sigue inserta en un mercado laboral informal que no les garantiza ningún tipo de seguridad social, año tras año estamos accediendo a más empleos remunerados. Y a pesar de que aún nos encontramos en los niveles más bajos en cuanto a porcentaje de participación de mujeres en altos cargos políticos y empresariales, casi el 60% de la matrícula universitaria está formada por mujeres. Y creciendo! Pues es impresionante la cantidad de mujeres que se esfuerza por obtener maestrías y doble titulación en el sistema de educación superior.

Las mujeres, amigos y amigas, estamos agarrando el conocimiento y apropiándonos de él, transformándolo, enriqueciéndolo, poniéndolo en práctica. Estamos, por lo tanto, delineando el futuro…Nuestro futuro!

Más liderazgo, la respuesta

Pero, ¿Qué debemos hacer para que la participación de la mujer en el mundo laboral y su conocimiento y aprendizaje continuo sirvan de herramientas para el desarrollo económico, social y político de nuestra Nación? ¿Qué podemos hacer para que esta redefinición social se convierta en un marco de mayor equidad, donde no sólo las mujeres nos beneficiemos, sino que nos beneficiemos todos? La respuesta es simple: liderazgo, más liderazgo y más liderazgo.

Incrementar el nivel del liderazgo en que nos encontramos, animar y empujar a otras mujeres al ejercicio del liderazgo responsable en cualquier ámbito en que se encuentren, debe ser una tarea intencional y deliberada.

Creo firmemente que todo ser humano tiene la posibilidad de constituirse en líder, pues en algún momento de nuestras vidas nos toca la oportunidad de acompañar, ayudar y desarrollar a otros. Esa oportunidad la he disfrutado y aprovechado durante toda mi vida, como parte de una familia de industriales, de personas que arriesgan, que crean, que innovan, que buscan respuestas, que enseñan y que permiten disentir.

Liderazgo es influencia. Liderazgo implica seguidores, implica capacidad de motivar procesos y tareas, implica visión y sentido de oportunidad. Liderazgo es esa capacidad que desarrollamos de dejar huellas en aquello en lo que estamos insertos.

Desarrolla un líder, desarrolla una organización

Muchas organizaciones empresariales invierten cantidad de dinero y energía en definiciones y procesos al interior de las compañías: estrategias, reingenierías, diseño de procesos, planes mercadológicos, etc. Y todo eso está bien, pero podemos afirmar que las empresas no pueden crecer hasta que no crezcan sus líderes.

Creo en que, como dice John Maxwel, considerado gurú en temas de liderazgo que “La fortaleza de cualquier organización es el resultado directo de la fortaleza de sus líderes”. Y estoy convencida de que si queremos desarrollar nuestra empresa debemos desarrollar líderes. Líderes débiles significan organizaciones débiles. Líderes brillantes hacen organizaciones brillantes. Por ello, todo comienza o termina con el liderazgo.

Y cuando hablo de líderes o de liderazgo no me refiero a los presidentes de grandes o medianas empresas, me refiero a todos los que son llamados a conducir a otros, a marchar siendo inspiradores, a trazar pautas, a provocar el crecimiento de las personas, tanto en trabajos pequeños como en trabajos grandiosos.

Una posición es importante, pero insuficiente

Hace unos meses tuve la oportunidad leer la más reciente obra del ex presidente de España, Felipe González, “En Busca de Respuestas”, la cual me dejó importantes enseñanzas, algunas de las cuales quiero compartir con ustedes.

Algunos confunden posición con liderazgo. Escuchamos gente que afirma que porque no tiene una posición no es un líder. O personas que dicen que porque no tienen un título no pueden ser un líder. Sin embargo, hay que entender que el liderazgo no viene con una posición, viene con seguidores.

La posición es un nivel básico de entrada al liderazgo, es insuficiente para lograr el compromiso de las personas en la dirección a la que aspiramos. El liderazgo es en cambio, sinónimo de autoridad. Podemos, por nuestra posición, establecer y pagar por la ejecución de tareas, de funciones, pero se requiere de autoridad para lograr la buena disposición, el compromiso, el involucramiento entusiasta, la adhesión de los demás a determinadas causas.

El liderazgo, por tanto, nos da autoridad, nos otorga el hermoso privilegio de servir a los demás con la capacidad y competencia para hacerlo con la aprobación de quienes te rodean y la adhesión a tus planteamientos en un ambiente de libertad y no de cohesión. Nos brinda el derecho de enseñar con el ejemplo, a romper la timidez y a actuar con entusiasmo, por la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos.

En el mundo político y empresarial cuando alguien piensa que es líder porque ha sido elegido para una posición o designado y entonces utiliza esa posición para imponer, para conducir a los demás como si fuesen ovejas, entonces está ejerciendo el poder de su posición, pero no necesariamente liderazgo.

Reconocer la realidad

Un buen líder se caracteriza por ser objetivo, reconoce la realidad. Esto no significa que si la realidad es dura, el líder se hunda en un mar de pesimismo, sino que puede buscar soluciones y asumirlas.

También están aquellos que no saben reconocer oportunidades, incluso oportunidades que nacen de crisis del entorno. Prefieren pasarse el tiempo lamentándose, como si eso permitiera hacer buenos negocios.

Desconocer la realidad o a pasar por alto oportunidades, nos impide avanzar como líderes a nuevos niveles. Por ello se requiere:

  • Reconocer nuestras debilidades.
  • Rodearnos de personas realistas, que nos complementen, diferentes. De un equipo.
  • Ser honesto contigo mismo y con los demás.
  • Abrir las puertas a los que nos observan desde afuera y que pueden ayudarnos con mayor objetividad, sin prejuicios.

Si quieres crecer en liderazgo, ten claro esto: eres la persona más difícil de dirigir

Un dicho afirma que “Hemos encontrado al enemigo y somos nosotros mismos”. Las personas más difíciles de dirigir somos nosotros mismos. En ese sentido, para superar nuestras dificultades, debemos conocernos y ver cómo actuamos con objetividad. Generalmente somos más duros con los demás que lo que somos con nosotros mismos.

Por ello, estoy convencida de que la mejor forma de aprender a dirigirnos a nosotros mismos es si primero aprendemos a seguir a otros, practicamos la autodisciplina, con paciencia y, sobre todo, si rendimos cuenta a otros, pues rendir cuentas nos ayuda a saber que respondemos a propósitos colectivos, a exigirnos al máximo y a solicitar apoyo y colaboración cuando lo necesitamos, lo cual, amigos, se requiere casi todo el tiempo.

El liderazgo, cuestión de valores

Soy de las que piensa que el liderazgo no es el resultado de una mecánica de hacer las cosas. Es un espíritu que vive y se desarrolla en los seres humanos y que se expresa en valores y criterios que distinguen a la gran mayoría de las mujeres empresarias. Entre ellos:

  1. Sentido de oportunidad. Una mujer percibe una necesidad y la aprovecha para desarrollar su influencia o dar una respuesta.
  1. Independiente: Una líder busca trabajar en equipo, pero también goza de cierto grado de independencia, aun cuando trabaja como subalterno o subalterna. Se empodera de las políticas y planes de la empresa, lo que las hace confiables. Son muchas las mujeres con estas características que tenemos en nuestro Grupo y sobre ellas descansa nuestra confianza.
  1. Trabajadoras: Las líderes no son como los jefes que ven a otros trabajar. Las líderes trabajan duro, muchas horas.

Son conscientes de que el trabajo duro no garantiza el éxito, pero también son conscientes de que la falta de un esfuerzo arduo casi siempre implica el fracaso. O, como dice un proverbio de la Biblia: “Pobre es el que trabaja con mano negligente, mas la mano de los diligentes enriquece.”

  1. Seguras de sí mismas: Un trabajador, empresario, empleado inseguro es un riesgo. Una líder desarrolla la seguridad en sí misma y una adecuada autoestima.
  1. Establece prioridades. Una líder establece claramente sus prioridades. Sabe qué es lo urgente y qué es lo importante. Piensa con la cabeza fría y toma decisiones en base a metas, objetivos, circunstancias…a la hora de la acción, en cambio, pone todo el corazón.
  1. Ser líder implica estar abierta a los cambios, a los riesgos, a las innovaciones, a la novedad… pero también significa prudencia, tanto en las decisiones que toma en su puesto de trabajo o como empresaria, como en su vida personal.
  1. Un gurú ya afirmó que lo único constante es el cambio, y el cambio nos abre puertas de oportunidades, pero necesitamos ser flexibles, adaptables, o de lo contrario nos iremos quedando atrás. Creo que las mujeres somos una muestra asombrosa de adaptabilidad y eso nos ha permitido, en muchísimos casos, sobrevivir.
  1. El difícil reto de equilibrar trabajo empresarial y familia; procesos y resultados; afectos y eficiencia… Es una especie de ruleta rusa en la que debemos movernos con prudencia, como ya hemos dicho, para no ser contadas como parte de personas o de las empresas que fracasaron por falta de equilibrios adecuados.
  1. Planifica y establece metas. Óiganlo bien: una meta sin fecha no pasa de ser un simple deseo. Las metas siempre están por escrito, accesibles para ser evaluadas y ajustadas. Como líderes debemos ser capaces de establecerse metas a corto, mediano y largo plazo y saber cuándo, con quién cuentan, con cuáles recursos…
  1. Evalúa. Un líder establece cuáles parámetros servirán para evaluar sus éxitos y el de sus colaboradores.
  1. El compromiso de nuestros seguidores, como ya hemos dicho, no se puede comprar. Puede comprar su tiempo, sus habilidades profesionales, pero su entusiasmo, su compromiso, no. En ese sentido, la líder tiene que ser capaz de motivar a sus seguidores en la persecución de los propósitos establecidos, tiene que convencer de que esos logros también le beneficiarán individualmente, que es un ganar-ganar en que todos, de algún modo, recibirán satisfacción, incluso satisfacción material.

El liderazgo tiene compañía

Una última reflexión: A diferencia de algunos que hablan sobre la soledad del líder… yo pienso que el liderazgo, sí tiene compañía. Si te encuentras solo es posible que nadie te haga daño, pero también es seguro que cuando lo necesites nadie te ayudará. Si estás solo nadie te está siguiendo y si nadie te sigue, no puedes llamarte líder.

Llevar a otros a lugares donde nunca estaría sin mi ayuda, es una de las mayores satisfacciones que recibo. Alguien lo resumió diciendo que el jefe dice: “Vayan”, mientras el líder dice: “Vamos”.

En un negocio el liderazgo implica tratar con personas. Nada que realmente valga la pena se ha alcanzado solo o sola. Las personas en la empresa o institución en la que tenemos una posición ejecutiva, no trabajan para nosotros, sino que trabajan con nosotros. A fin de cuentas, en una orquesta los músicos no son rivales, hacen música juntos. Un líder es un director de orquesta, lograr que todos juntos toquen buena música es su desafío. Ni puede quedarse solo, ni puede dejarlos solos. Los acompaña.

Quiero citar nuevamente a John Maxwell, quien en su libro “Liderazgo, principios de oro” nos dice:

Liderazgo es estar dispuesto a arriesgarse.

Es sentir pasión por hacer una diferencia en los demás.

Es sentirse insatisfecho con la realidad actual.

Es tomar responsabilidad cuando los demás están presentando excusas.

Es ver las posibilidades que ofrece una situación, cuando los demás solo ven limitaciones.

Liderazgo es estar preparado para sobresalir en medio de una muchedumbre.

Es tener una mente y un corazón abiertos.

Es la capacidad de sumergir su ego para elegir lo mejor.

Es estimular en otros la capacidad de soñar.

Es el poder que ejerce uno para aprovechar el poder de muchos.

Es hacer que un sueño se convierta en realidad.

Liderazgo, por encima de todo, es valentía.

No quiero terminar mis palabras en este importante foro sin hacerles saber que creo firmemente en que son nuestros principios y convicciones éticas las que nos guían y las que nos harán ejercer un liderazgo que vaya en la dirección correcta. El liderazgo es, pues, un asunto de influencia pero que solo será positivo si está basado en valores morales y éticos.

Pues como bien dice Felipe González en su obra: “Algunos tienen principios pero no tienen ideas. Otros poseen ideas pero carecen de principios. Y no escasean los que no tienen ni ideas ni principios. Y están aquellos que tienen ideas y principios.”

Y ese último tipo de líderes, amigos, es lo que realmente requiere la Republica Dominicana de nosotras.

Muchas gracias.

 

Ligia Bonetti, Presidente Ejecutiva del Grupo SID

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