La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró el 2025 como el Año Internacional de las Cooperativas, bajo el lema “Las cooperativas construyen un mundo mejor”, reconociendo la relevancia y el aporte de estas organizaciones a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y su impacto en la construcción de economías más humanas, inclusivas y resilientes, reafirmando el papel del cooperativismo como un actor estratégico en el desarrollo económico y social.
En un contexto global caracterizado por grandes transformaciones, el cooperativismo se consolida como un modelo empresarial y social capaz de generar bienestar con equidad y justicia. La Alianza Cooperativa Internacional (ACI), establece los siete principios que definen la identidad cooperativa y garantizan su coherencia con una economía centrada en las personas:
- Adhesión voluntaria y abierta.
- Gestión democrática de los socios.
- Participación económica de los socios.
- Autonomía e independencia.
- Educación, formación e información.
- Cooperación entre cooperativas.
- Interés por la comunidad.
Estos principios permiten que las cooperativas contribuyan a la reducción de la pobreza, la generación de empleo digno, la inclusión financiera y la igualdad de oportunidades. En América Latina, este modelo ha sido una herramienta efectiva para impulsar la inclusión financiera, el desarrollo rural, la producción agrícola y el acceso a algunos servicios esenciales.
En lo que respecta a República Dominicana, el cooperativismo ha sido clave en la economía, experimentado un crecimiento sostenido en número de entidades, asociados, activos y cobertura territorial. Según datos del Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (IDECOOP), en su último Censo realizado en 2025, en el país existen más de 1,500 cooperativas activas, concentrando cerca de 1.7 millones de asociados, lo que representa alrededor del 17% de la población económicamente activa. Se estima que los activos cooperativos han representado alrededor del 3% del Producto Interno Bruto y cerca del 7% de los activos del sistema financiero nacional.
Más allá de su dimensión económica, el cooperativismo dominicano genera beneficios sociales tangibles:
- Inclusión financiera: Facilita el acceso al ahorro y crédito a sectores tradicionalmente excluidos.
- Desarrollo productivo: Impulsa actividades agrícolas, comerciales y de servicios.
- Generación de empleo: Crea oportunidades directas e indirectas en todo el territorio.
- Educación y formación: Promueve la educación financiera y el liderazgo comunitario.
- Cohesión social: Fortalece valores de solidaridad, confianza y participación democrática.
- Formalización de la economía: Promueve el ahorro nacional, canalizando recursos hacia proyectos productivos que dinamizan el desarrollo local.
En el ámbito territorial, las cooperativas tienen presencia en las 32 provincias del país, apoyando a productores agropecuarios, emprendedores, microempresarios y comunidades organizadas. Su capacidad de integración social las convierte en un instrumento clave de inserción de la población menos favorecida económicamente, a un sistema más formal y mejor orientado.
En lo que respecta a la innovación y la tecnología, las Cooperativas han tenido que adaptarse, iniciando un proceso de transformación para responder a las exigencias de una economía cada vez más digitalizada y competitiva. Este proceso ha implicado la incorporación de recursos tecnológicos que optimizan la gestión administrativa, financiera y de servicios a los socios. Un ejemplo es el uso de plataformas de banca en línea, aplicaciones móviles y sistemas de gestión integrados.
Sin lugar a duda, el reconocimiento del Año Internacional de las Cooperativas 2025, bajo el lema de construir un mundo mejor, representa una valoración del rol extraordinario del cooperativismo al desarrollo económico y social. Al mismo tiempo, es un importante desafío para continuar siendo una fuerza transformadora que impacta positivamente en la vida de las personas, a través de un modelo de desarrollo con rostro humano, el cual promueve la inclusión, el crecimiento económico sostenible y el bienestar colectivo.